Mostrando las entradas con la etiqueta TEMAS VARIOS. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta TEMAS VARIOS. Mostrar todas las entradas

miércoles, 27 de junio de 2007

EL TEMA DE LA ESPIRITUALIDAD (EN GENERAL)


I. Introducción:
La Espiritualidad constituye una experiencia de Dios la que se manifiesta en cada persona de modo particular, en la medida en que se abre a la posibilidad del contacto con ese “SER” supremo a quien, por su naturaleza, está unido. De ahí, que la espiritualidad se constituya como una experiencia-búsqueda del ser religioso, en el ser humano.
Tal vez la denominación ser religioso implique a primera instancia un conflicto terminológico, puesto que podemos dirigirnos a constrastar la misma con el conjunto de signos, símbolos, prácticas y vivencias del ser humano en que este, trascendiéndose a sí mismo, entra en contacto con el ser supremo. Sin embargo, esa es la definición real de religión y nuestro tema no es propiamente la religión, sino La espiritualidad. Luego, sí podemos, en razón del concepto que utilizaremos durante el mismo, utilizar la segunda parte de la definición de religión, en la cual se expresa como en que el ser humano, trascendiéndose a sí mismo entra en contacto con un ser supremo (Dios), ya que es la definición de espiritualidad que trabajaremos: una experiencia de Dios.
Sin embargo, al concebir la espiritualidad como una experiencia de Dios nos surge a primera instancia la interrogante ¿qué límites abarca esa experiencia?. En primer lugar, experiencia de Dios implica una vivencia, es decir, una manifestación que hace al ser humano, actuar de un modo distinto, conforme su propio ser; es una apertura a la posibilidad de realizarse plenamente en cuanto humano, respondiendo a todo un proyecto de vida, orientado desde la vivencia relacional de sí, por su naturaleza. Es decir, es la capacidad del ser humano tornarse más humano, pero discerniendo sobre la voluntad de Dios –notemos que es una experiencia de Dios-.
Aquí podrá surgirnos una segunda y tercera interrogantes: ¿qué voulntad de Dios? ¿Cómo puedo discernir la voluntad de Dios? Seguir, o cumplir la voluntad de Dios, implica ir descubriendo en la propia vida, mientras se va haciendo, qué es lo que Dios va deparando para cada uno. Es abrirse a la posibilidad de caminar conforme un plan divino que se va presentando como un proyecto de vida en el cual se tiene la libertad de seguir o no; de aceptar o no. La espiritualidad nos asiste en ese camino; en esa búsqueda. La misma nos encamina a descubrir en lo que somos, mediante el discernimiento, unas posibles vías de interpretación de los proyectos que se nos van presentando.
Durante el desarrollo del tema utilizaremos el método deductivo, es decir, de lo general –el concepto de espiritualidad- hasta lo particular –los conceptos de espiritualidad concretos, objetos de este estudio-. Caminaremos como una manifestación de la espiritualidad como una manifestación que marcó unos modos de concebir la vida en épocas y circunstancias concretas. Una espiritualidad que ha marcado las concepciones de la misma a través de la historia innata al ser humano.
Anhelo con el mismo, algunas luces, y caminos de reflexión con la ayuda de varios autores. No quiero centrarme en un solo autor, ya que podría correr el riesgo de reduccionismo del tema o decir lo mismo que dijo. Rogando que sea de valor y no se quede en palabrerías que adornen el espacio, gastando el tiempo del lector vagamente.

II. Contenido:
A. Espiritualidad:

Cuando se estudia, se alude o se hace referencia a un concepto tan abarcador como lo es el de espiritualidad, tenemos en primera isntancia que establecer unos límites; ya que esa es la tarea de la definición: de-limitar un concepto.
Sobre la espiritualidad son muchas y variadas las definiciones que hallamos a nuestro paso, como también serán diversas las fuentes e interpretaciones que se hacen de la misma, ya sean orales o ya escritas.
Si preguntáramos en un grupo de personas sobre ¿qué es espiritualidad? tendríamos tantas definiciones en tanto cuantas personas conformaran el mismo. Alguien dirá, por ejemplo: es algo que tiene que ver con el espíritu. A lo que otro argumentará: -en el peor de los casos, siguiendo la angeología- es algo que tiene que ver con los espíritus. Alguien ofrecerá las respuesta: eso tiene que ver con la religión… eso lo sé.Y hasta alguna persona dirá: que es espiritismo. Pero, la pregunta obligada en toda esa amalgama de definiciones es ¿sabrá la gente lo que significa realmente espiritualidad? ¿Podrá la gente ofrecer una respuesta concreta, sin caer en la indefinición?
Santo Tomás de Aquino, en el método utilizado para desglosar los conceptos en la Suma Teológica sigue: 1. decir lo que la gente entiende, 2. decir lo que no es –es decir, como método de argumentación- y finalmente, 3. decir o sentenciar: Yo digo… Pues, abracemos a Santo Tomás por unos minutos y caminemos con él.
En primer lugar, la espiritualidad no puede ser entendida como algo que tiene que ver con el espíritu única y exclusivamente ya que la misma abarca la totalidad de la persona; es decir, íntegramente. No se puede entender la misma como una desintegración del ser humano, en que se valora lo espiritual y se rechaza lo corporal, concepción que descubriremos en el monacato. Más bien, la espiritualidad integra, o por lo menos, debe integrar, a la persona en sus dimensiones de alma-mente-espíritu.
En segundo lugar, no podemos decir que la espiritualidad es espiritismo ya que la misma no está encaminada a contrabandear con espíritus puesto que es una experiencia religiosa intrínsecamente unida a su propia naturaleza humana. Luego ¿qué es la espiritualidad? Si consultamos algunos textos hallaremos las siguientes definiciones:
Espiritualidad: 1. Cualidad de lo que es espiritual (Dios, ángeles, alma humana); 2. Sinónimo de piedad realmente poseída; 3. Ciencia que estudia y enseña los principios y las prácticas de que se compone dicha piedad o dicho servicio de Dios.[1]
Aunque no se ha dado una definición concreta y universal de la espiritualidad que valga y satisfaga a todos, yo seguiré durante este tema la concepción de la espiritualidad como experiencia de Dios. Considero la más acertada para conciliar los diversos puntos de partida de este trabajo, puesto que responderá a estilos y modos muy distintos. No puedo emitir juicios de valor sobre una espiritualidad sobre otra, puesto que cada una ha de ser vivida desde una realidad muy distinta con unos postulados y contenidos diferentes, respondiendo a etapas propias de la vida cristiana en su desarrollo histórico. Sin embargo, sí podemos conciliarlas, sin desvalorizar el objeto del tema, desde los elementos comunes de cada una de las espiritualidades.
La espiritualidad es una experiencia. Es un acontecimiento que marca y transforma la vida de la persona llevándola a la totalidad de su ser. Podríamos decir que la misma modifica al ser humano en su concepción de sí mismo, del mundo y de los otros, transformándole radicalmente la concepción de sí en relación al medio ambiente que le rodea. Pero, hay que acentuar que esta experiencia no es una cualquiera, sino que la misma es una experiencia de Dios. De tal modo que esta concepción está centrada en cómo se transmite ese impulso experiencial que plantea la visión del mundo como una totalidad de la que se es parte. Es esa tendencia de identificar la presencia de Dios en sí e irradiarla como respuesta y testimonio de una identificación o re-ligación[2] con Dios. Aquí podríamos hacer uso de una linterna para explicar este proceso. El ser humano hace de cristal, a través del cual, la luz (Dios) se manifiesta hacia afuera o hacia adentro (mundo- experiencia transmitida/ex-pedir=arrojar hacia afuera; o hacia adentro, buscarse e iluminarse desde el interior) De hecho, algunos autores, a los que se les ha llamados místicos, han descrito la experiencia de Dios de diversos modos: a semejanza de un castillo interior al que hay que llegar, y que posee muchas habitaciones (Sta. Teresa de Ávila), o un puente al que hay que llegar para alcanzar el otro lado (Sta. Catalina de Siena). Luego, podemos concluir que cada persona tiene una experiencia de Dios desde su propia realidad y contexto de vida orientada desde la concepción divino-humana en su historia.

____________
[1] Ermanno Ancilli, Diccionario de espiritualidad Tomo II. Editorial Herder. Barcelona 1983 pág. 13
[2] re-ligare: estar unido a… (etimología del concepto religión)
[3] Dibujos para los diversos escritos tomados de: http://www.cruzblanca.org/hermanoleon/... Por favor, visiten la pagina de nuestro hermano y promocionenla.

martes, 19 de junio de 2007

EUCARISTIA EN EL CAPITULO SEXTO DEL EVANGELIO SEGUN SAN JUAN


Ahora bien, lo que nos interesa en estos momentos es estudiar la Eucaristía a partir del Capítulo sexto en el Evangelio según San Juan. Un texto sumamente rico que, contrario a los sinópticos y Pablo, quienes exponen en sus respectivas redacciones textos que han recibido el calificativo de Relatos de la Institución de la Eucaristía (Mt.26,26-29;Mc.14,22-25;Lc.22,19-20:1Cor.11,23-25) en Juan podríamos tomarlo junto con el capítulo 13 para construir más o menos el relato de la Eucaristía que no aparece tal como en los antes mencionados.

El capítulo 6 del Evangelio según San Juan es uno de los textos que nos permite hacer una lectura del evangelio completo en clave de comida. ¿Por qué esto? Sencillamente porque, es en las comidas, en la mesa, en donde se hace comunidad. Allí, en el momento en que se parte el pan, todos nos tornamos iguales, nos alimentamos del mismo plato, así como nos compartimos lo cotidiano, los esfuerzos y preocupaciones que llevamos. Les hago una invitación a que realicen una lectura del evangelio según San Juan en clave de comida.

La estructura del texto es como sigue:[1]

a. Juan 6, 1-15: Relato de la multiplicación de los panes

b. Juan 6, 16-21: Jesús se reúne con sus discípulos/ Camina sobre las aguas

c. Juan 6, 22-66: Discurso en la Sinagoga de Cafarnaún

1. 22-33: el Padre da el pan del cielo

2. 34-58: Jesús es el pan de vida/ es quien da el pan

3. 51-58: Quien come su carne y bebe su sangre tiene vida eterna

4. 59-66: Jesús anuncia su Ascensión/ Llegar a Él es un don que concede el Padre

Juan 6, 67-71: Jesús Mesías, palabra de vida eterna/ Abandono de los que le siguen/ Anuncio de la traición

El capítulo, de esta forma estructurado, mantiene un orden lógico. Así, la multiplicación de los panes (6,1-15) nos prepara para las ideas que se desarrollarán en adelante.



  1. Estaba cerca la fiesta de la Pascua de los judíos (6,4): la fiesta de los judíos y en cuyo contexto colocan los relatos de la Institución tanto los Sinópticos como Pablo, es el comienzo que toma el evangelista Juan para el desarrollo de este capítulo, lo que nos lleva a pensar que se está refiriendo a la Cena Pascual con sus apóstoles, aunque propiamente no desarrolle relato de la misma. Esta celebración de la Cena Pascual contenía una serie de pasos (ver en págs. 11-15)


  2. ¿Dónde conseguiremos panes? Tomó Jesús los panes y después de dar gracias, los repartió. (6,5.11): nos refiere al gesto de Jesús durante la Cena. Tomó el pan en sus manos… proclamó la acción de gracias… lo partió y lo dio a sus discípulos. (1Cor.11,23)


  3. Huyó de nuevo al monte (6,15): en los relatos de los Sinópticos, después de terminada la Cena, Jesús se retira al Huerto de los Olivos a orar, llevando sólo consigo a Pedro, Santiago y Juan. Sin embargo, adelantándose solo, se pone a orar. Aquí en la narración de Juan los discípulos han salido en una barca al bajar a la orilla del mar.


  4. Jesús camina sobre las aguas en un mar que se ha embravecido (6,18) y da testimonio de su ser divino: “Yo Soy”(6,20): el texto, aunque no refiere directamente a los Sinópticos ya que, como hemos mencionado antes, Juan no posee en su redacción un texto propiamente de la Institución de la Eucaristía, está construido de forma similar. Así como en los Sinópticos, después de la Cena tras haberse retirado Jesús a orar, sufre tentaciones y vence las mismas al proclamar que se haga la voluntad del Padre(Mc.14,36) aquí, en el texto juanino, se expresa su dominio sobre el mar en ese caminar sobre las aguas embravecidas. También, otro elemento que encontraremos más adelante en el Evangelio, así como en el estudio del mismo, es la expresión YO SOY. En el capítulo 18 del evangelio según San Juan, cuando va a ser prendido se escucha decir en tres ocasiones: “Yo soy”(Jn.18,4-7). Y este nombre a su vez refiere al nombre divino que Yahweh pronuncia a Moisés cuando se le manifiesta en la zarza ardiente ehyeh aser ehyeh(=YO SOY el que es)[2] “Si voy a los israelitas y les digo: el Dios de vuestros padres me ha enviado y ellos me preguntan ¿cuál es su nombre? ¿Qué les responderé? Dijo Dios a Moisés: Yo soy el que es”(Ex.3,13-14a). Y esta referencia que conecta con el Éxodo es sumamente fundamental en la construcción del texto ya que más adelante hará referencia al Maná del desierto, cuando en 6,32b les dice: “no fue Moisés el que les dio el pan del cielo” cuya comida en el Desierto se considera el alimento del pueblo mesiánico. Y esto sucede como preparación para un adjetivo con que Jesús se define a sí mismo: el verdadero pan(Jn.6,35.48.51.58). Frente al pan que comieron en el desierto, el verdadero pan del cielo es el que Dios da, el que baja del cielo y da vida al mundo(6,33). De este modo:


  5. El que coma de este pan ya nunca tendrá hambre(6,39) porque Él es el pan que ha bajado del cielo, enviado del Padre, por lo que, a quien el Padre no lleva a Él no podrá ir a Él(6,44-65). Así:


  6. La voluntad del Padre es que ninguno de los que le ha dado se pierda, sino que resucite y tenga vida eterna(6,39-40) porque, los padres comieron del Maná en el Desierto y murieron, pero quien come de este pan vivirá para siempre(6,49). Ya nos refiere a los relatos de la Institución presentes en los Sinópticos y en Pablo: este es mi cuerpo que entrego por ustedes(1Cor.11,24)


  7. Luego, tanto los versículos 53 como el 54, de este capítulo, aunque son semejantes(=dicen lo mismo) el sentido varía en la redacción. Es decir, dicen lo mismo ya que en versículo 53 expresa en sentido negativo:

el que no come mi carne
el que no bebe mi sangre
no tendrá vida eterna

mientras que el versículo 54 expresa en sentido afirmativo:

el que come mi carne
el que bebe mi sangre
tiene vida eterna.



De aquí el referente a los relatos de la Institución es completo. “Este es mi cuerpo que se entrega por ustedes; esta es mi sangre que se derrama por ustedes”(Lc.22,19-20). Así que:

mi carne es verdadera comida y mi sangre es verdadera bebida y el que come mi carne y bebe mi sangre permanece en mí y yo en él(6,54-56) nos refiere a Pablo en 1Cor.11,27 que nos dice: “el que coma el cuerpo o beba el cáliz del Señor indignamente, será reo del cuerpo y de la sangre del Señor”. Como lo mencioné antes, para Pablo el sentido de esto implica lo siguiente:

1. comer el pan es hacer comunidad, por lo que, en la forma en que estructura Juan el texto implica una relación tanto horizontal como vertical. Es decir, comer el cuerpo y beber la sangre es participar de la vida de Cristo que a su vez participa de la vida del Padre.

2. y entonces, participamos en la comunidad de Cristo que se hace comida.

También, un elemento que llama la atención es el que expone allí al final del capítulo sexto, el evangelista Juan es aquel en donde hace referencia a dejarlo solo. Jesús interroga a los apóstoles: ¿también ustedes quieren dejarme?(Jn.6,67) lo que es un remontarse a la redacción de los Sinópticos una vez ha terminado la Cena y han marchado al Huerto, tras ser arrestado Jesús queda solo.

_____________

[1] División propia que hago del texto del capítulo 6 del Evangelio según San Juan. Para una división exegética completa, revisar textos que trabajen el Evangelio según San Juan.
[2] La expresión ehyeh aser ehyeh, no es otra sino el nombre que Dios revela a Moisés, y del cual existen diversas interpretaciones. El hebreo es un idioma consonántico, sin embargo, los estudiosos manifiestan que entre las consonantes YHWH estaban intercaladas las vocales a-e. De ahí que el nombre de Dios sea YaHWeH(=יהוה). Pero, los Testigos de Jehová, dicen que entre las vocales a-e invertidas(=e-a) existe la presencia de una vocal o. Por lo que sería: YeHōWaH.

martes, 12 de junio de 2007

LA ESCUELA COMO CENTRO PARA ERRADICAR LA VIOLENCIA (2 / 2)




La racionalidad es la cualidad que diferencia a los seres humanos de los animales, porque aún los animales tienen la capacidad de sociabilizar –y algunos lo hacen mejor que los seres humanos–. Pero, la razón, ha de ser conducida en la escuela hacia una búsqueda de igualdades que respetan el espacio y la diferencia del otro. Ha de facilitar la elaboración de un sistema de palabras que tengan algo que expresar. Algo que decir y comunicar. Dice fr. Timothy que:




  • “La violencia de nuestra sociedad impregna el lenguaje que usamos. Vaclav Havel, el presidente de la República Checa, contrasta las palabras de Salman Rushdie con las de Jomeini: "palabras que iluminan a la sociedad con su libertad y sinceridad se contraponen a palabras que hipnotizan, engañan, inflaman, enloquecen, seducen, palabras hirientes, letales incluso. La palabra es como una flecha" (Citado en Independent, 9 de diciembre de 1989, p. 29.). George Steiner escribió: "En las palabras, como en la física de las partículas, hay materia y antimateria. Construcción y aniquilación. Padres e hijos, hombres y mujeres, cuando se dirigen unos a otros en el intercambio de palabras, están ante un riesgo definitivo. Una palabra puede mutilar una relación humana, puede poner en peligro la esperanza. Los cuchillos del habla producen cortes muy profundos. Con todo es el mismo instrumento, léxico, sintáctico, semántico, que usamos para hablar de la revelación, el éxtasis, el de la maravilla de comprender lo que es la comunión"[2]

La escuela, por tanto, para convertirse en un centro de erradicación de la violencia ha de manejar, según mi parecer las presentes ideas:




  1. Ser un centro hacedor de cultura en la que se promueve en el educando una identidad por lo suyo. Esta es una de las fallas de nuestro sistema educativo. Se “preparan” a los niños y jóvenes con las deficiencias de un sistema educativo que no aterriza en una identidad del país –como podríamos identificar en otros sistemas educativos–, donde se presenta que lo externo, lo de afuera es siempre mejor que lo propio. Sin esta identidad de puertorriqueños –sin que resulte ser un slogan político, ya que en esta semana todo se pasa por este filtro– el educando no va a amar sus raíces, lo que le caracteriza como ciudadano de Puerto Rico, ni se comprometerá con ello. Un postulado de la filosofía dice que “nadie ama lo que no conoce”. Y, las escuelas han de ser estos lugares en donde se ayude –mayéuticamente– a los estudiantes a “amar lo propio”. Desde este sentido haremos una diferencia enorme en cada uno de estos, que harán a su vez una diferencia en la sociedad. Se lamenta Carlos Pabón en su Nación Postmortem que “en Puerto Rico carecemos de un discurso que emerja desde nuestra propia realidad como pueblo, desvinculado de la influencia de lo externo”. Y, el hacer cultura en esta identidad puertorriqueña hará la diferencia en esta sociedad. Hará violencia contra la violencia dejando muy en claro que hay esperanza en el Puerto Rico que ha dejado de ser un parque jurásico.



  2. Ser un centro de comunicación comunitaria en la que se construyen los conocimientos como aportes a una sociedad moralmente sana. La comunicación es uno de los elementos necesarios en el entorno de lo social. La participación ciudadana en los procesos civiles atañe a esta formación que emerge de una comunicación vivencial. Las escuelas, con los nuevos proyectos y técnicas educativas aparentan ir en retroceso. No es que esté en una actitud “restaurativa” donde la educación del pasado, con sus técnicas de enseñanza resultaba mejor. A cada tiempo su proceso. Sin embargo, cuando miramos los famosos programas de debates, como uno que existió en el canal 6, A Toda Máquina, daba pena ver las deficiencias que mostraban los estudiantes que competían en el mismo. Necesitamos una educación que sepa comunicar. Que sea capaz de formar a estudiantes para que comuniquen y den testimonio, de forma integral, sobre los valores de humanismo que en ellos se encierran. Donde se valore a la persona por lo que es y no por lo que tiene. No creo que sea lo necesario introducir educaciones religiosas porque la realidad nos dice que, estudiantes que surgen de los colegios confesionales, también son tendidos –en gran número– a la violencia. Además, imponer una religión a alguien es objeto de hacer violencia. Por eso creo que la escuela ha de ser un centro comunitario en la que se envuelve a los estudiantes en el proceso de la comunidad. Donde se les permite un espacio para expresarse, con todos sus talentos y defectos. Donde encuentran un espacio para descargar esas energías animosas de sus años de juventud. Donde pueden actuar positivamente al tiempo que se comprometen y se humanizan.



  3. Ser un centro de humanismo. Una de las críticas –que puede sonar pesimista– es la afirmación que hacen algunas personas de que “quien mucho estudia se embrutece” porque pierde toda sensibilidad para con los demás. El conocimiento que se adquiere en las escuelas, y estas han de educar para ello, debe ser uno que permita al educando y le instruya en su función de construcción social. Nos preparamos para aportar a la sociedad el fruto de nuestro esfuerzo. Trabajamos todos por la construcción de un Puerto Rico libre de violencias, criminalidad, drogadicción, etc... El educando debe llevarse a que descubra el valor de su aporte a este hacer sociedad. Que no es para adjudicarse esfuerzos personales, sino para aportar, desde sus conocimientos a quienes necesitan de él. En la sociedad todos necesitamos de todos. Esa es la gran riqueza de vivir en ella; de socializar. Y la escuela ha de despertar en el educando esta capacidad de sentirse y hacerse útil.



  4. Ser un centro de libertad y compromisos. El otro siempre será otro. En la escuela, desde grados elementales, la persona está en contacto con los otros. Y, quienes tienen la oportunidad de enseñar grados elementales, puede notar lo crueles que son los niños con sus compañeros. A quien consideran distinto le hacen la vida de cuadritos. Creo que desde esa etapa se hace necesaria la urgencia de integrar una visión de libertad recta y un compromiso con los demás. Llevarlos a un proceso de humanización que les acompañe como parte de sus vidas.



  5. Ser un centro de familia. La familia es la célula educativa primaria de las personas. La escuela es complemento a esta formación. Sin embargo, la realidad de nuestras familias ha dejado la concepción tradicional de esta para asumir una nueva identidad. Un nuevo proceso de cambios que son productos de otros procesos. Es una realidad que en la familia, cuando las exigencias de los hogares obligan a los que tienen la tarea de ser cabezas de estas a trabajar para el sustento, que la educación se relega a otras vertientes. Así, los educandos se forman conforme a lo que encuentran a su paso y reproducen estas experiencias en las escuelas. Cuando el choque se produce entre lo que han podido adquirir y lo que se le inculca en las escuelas, lógicamente habrá una situación de violencia que va a engendrar nuevas violencias. Considero que la escuela ha de replantearse sus estrategias de enseñanza e integrar un método que afronte las deficiencias de un sistema familiar y social que limitan el desarrollo de sus tareas. Ha de ofrecer una educación integral. Por eso, ha de utilizar los recursos a disposición de las ciencias humanas y sociológicas para alcanzar esta educación integral. Estamos en el contexto de la globalización y el paradigma que mueve el ámbito educativo es la interdisciplinariedad.

CONCLUSION


Estas, y otras ideas que se puedan quedar o que surjan como resultado de lo que les he expuesto, son a mi entender las formas en cómo se puede hacer de las escuelas centros para la erradicación de la violencia. Recordemos que la violencia no es sólo cuestión de personas concretas, sino que es el resultado de una situación que, en cadena, depende de otras. Nos corresponde descifrar cada uno de esos eslabones. Identificar las situaciones que conceden interpretación de violencia y enfrentarlos. La escuela ha de ser un espacio para educar a las futuras generaciones a que no sucumban ante el cambio generacional. Ellos tendrán sus propias tareas, y lo que ellos construyan será el legado que enfrentarán los que vengan detrás. A nosotros nos corresponde construir una sociedad de paz, donde la violencia sea dejada en el olvido porque aprendimos y supimos enfrentarla.



_____________
[1] Charla en Marcha por la paz. Comunidad MACUN (Bayamon, Puerto Rico) 26 de octubre de 2004


[2]RADCLIFFE, Timothy. El Parque Jurásico y la Última Cena. en "The Tablet Open Day", Londres, junio, 1994. http://op.org/international/espanol/Documentos/Maestros_orden/Radcliffe/parque_jurasico.htm .

LA ESCUELA COMO CENTRO PARA ERRADICAR LA VIOLENCIA (1 / 2)


Introducción:[1]

Una de las sentencias más fuertes que encontramos en los evangelios es aquella en la que los evangelistas ponen en labios de Jesús la siguiente sentencia: “No he venido a traer la paz sino la guerra. He venido a hacer violencia... El Reino de Dios es uno de violencia”(Lc.16,50).
Estamos reunidos en comunidad, como familia que se reconoce idéntica en sus aspiraciones. Manifestamos, en común, nuestra inconformidad con las estructuras de violencia que nos afectan en la convivencia social. Dejamos ver que queremos un estilo de vida distinto al que se nos está vendiendo. Que buscamos la construcción de una sociedad de paz como legado a las futuras generaciones de puertorriqueños. Queremos, con este lanzarnos a la calle, gritar que tenemos derecho a esa sociedad de PAZ, no como la simple carencia de conflictos, sino como la identificación de todos como hermanos dentro de la gran familia que es la humanidad. Queremos este espacio en el que podamos expresarnos como hombres y mujeres; como jóvenes y niños, exigiendo una vida pacífica que no sea tronchada por la cultura de muerte que crece a nuestro alrededor y que nos exige caminar conforme sus criterios. Una cultura en la que son exaltados los “desprecios” y los “reproches” a todo el que piensa distinto. O, como diría el antropólogo René Girard: “una sociedad en la que cada vez que un justo se atreva a expresarse, se le crucifica”. No podemos seguir el juego de una sociedad que nos obliga a integrar como parte de nuestras vidas una tendencia irracional hacia lo violento. Donde quiere hacernos cómplices pasivos de la injusticia. Donde intenta socavar la dimensión racional de la persona para hacerla esclava de cierta apatía a la bondad. Tenemos que levantarnos como comunidad y gritar: ¡Basta! ¡No queremos un Puerto Rico violento! ¡Es tiempo de detener esta violencia que nos hemos adquirido como calificativo de lo que somos! Es el rostro que nos representa en el mundo. Cada vez, las estadísticas –que nos califican como números– nos dejan el mal sabor de ser una de las sociedades más violentas del mundo. ¿Qué nos está sucediendo? ¿Qué alternativas podemos presentar? ¿Cómo retornar a lo que nos caracteriza como puertorriqueños en esencia? ¿Cómo la escuela entra en este proceso de erradicación de la violencia?
Cuando estuve intentando ideas para este compartir, me surgieron muchas interrogantes. Sin embargo, después de reflexionar, abandonar y retornar a ideas, me quedó resonando una: la escuela para erradicar la violencia en este Puerto Rico nuestro, ha de ser “un centro de violencia”. Desde esta inquietud es que compartiré con ustedes estos cortos minutos con el deseo de despertarles una inquietud y, animarles en el empeño que llevan como comunidad para “hacer la diferencia”.

Desarrollo:

En un país como Puerto Rico, que es declarado casi –sin caer en una actitud pesimista– como una sociedad violenta, carente de recursos para la construcción de una sociedad de paz, las células que la conforman, no pueden ser reproductoras de los mismos esquemas con los que se maneja aquella. Se hace necesario que –irónicamente– se haga violencia para romper con la violencia. Esto puede sonar contradictorio, pero es una condición indispensable para concebir a la escuela como ese centro de FORMACIÓN de los niños y jóvenes en los que se les educa para vivir en una sociedad de no-violencia. Claro, hablamos de violencia en sentido negativo, porque hay violencias que también son positivas –como por ejemplo, hacerse violencia a sí mismo cuando tenemos que cumplir con una tarea y no la queremos hacer–.
En estos tiempos las escuelas de nuestro país se han convertido en una especie de “Parque Jurásico”. No son pocas, las que hemos visto en los últimos años, involucradas en problemas que trascienden más allá de la comunidad escolar, interpelándonos a todos sobre ¿qué nos está pasando? Hay quienes afirman que lo que vivimos en Puerto Rico es una ilusión. Que esto no es lo que somos los puertorriqueños. Y, lo triste del caso es que ¡tienen mucha razón! Nos hemos dejado arrastrar por ideologías que nos regalan la idea de que “ser rebeldes es indicio de que estás en la onda”. Si piensas, actúas, vives y te expresas como los demás, estás haciendo la diferencia. En la medida en que disientas lograrás ganarte tu lugar propio en la historia. Y, no están malas las ideas, pero hay que enfocarlas en el contexto positivo. No es lo mismo que sea rebelde y dañe a los demás, a decir que soy rebelde y mis acciones no hacen daño a los que conviven conmigo. No es lo mismo hacer la diferencia con mi forma de pensar, actuar y obrar si está encaminada al bien común. No es lo mismo disentir, valorando al otro, y por ende, su punto de vista, para buscar una verdad común. Y esto es parte del proceso que ha de aportar la escuela a la formación de la persona como centro para erradicar la violencia.
Les dije anteriormente que las escuelas se nos han convertido en una especie de Parques jurásicos. Pero, ¿cómo se explica esta analogía? Fr. Timothy Radclife, OP nos dice que:




  • “Parque Jurásico nos habla de un mundo violento, de una manada de dinosaurios vagabundeando por las llanuras y devorando cuanto encuentran a su paso. Se trata de una violencia a la que los seres humanos sólo pueden replicar con nueva violencia”[2]


Y, en las escuelas podemos encontrar –no como esencia de éstas, sino porque se ha colado– el universo en el que se devoran unos a otros por la lucha de poderes. El deseo de sobresalir por encima de los demás. La búsqueda de defensa de sus derechos, sin reconocer los de los demás. Porque, clamar por los derechos implica reconocer que se compromete uno a cumplir también con unos deberes. Y ello implica hacerse violencia. Continúa fr. Timothy:





  • “Parque Jurásico nos presenta una resucitada selva darwiniana en la que los animales compiten para sobrevivir. El débil fracasa y muere llegando a extinguirse, como los dinosaurios. La competición violenta por la comida y el territorio es parte de un proceso creativo a través del cual llegamos a existir. Esa lucha brutal es la que nos introduce en la existencia. Es nuestra cuna. Últimamente se sugiere que la violencia es fructífera. Sin embargo la teoría de Darwin -que yo no puedo afirmar haber estudiado- es interesante solo como síntoma de la profunda transformación en nuestra comprensión de lo que significa ser humanos, que ha tenido lugar hace doscientos años, más o menos. Es la aparición del convencimiento de que toda sociedad humana funciona y florece a través de una feroz lucha entre individuos competitivos, cada cual persiguiendo su propio bien. La metáfora de la supervivencia del más preparado, de la vida como una jungla darwiniana, aparece con frecuencia en nuestro lenguaje”[3]


Y, considero que una de las funciones de la educación ha de ser la de insertar en los formandos una visión del ser humano capaz de vivir en sociedad. Con unas implicaciones que le comprometan a un colectivo. Que no vivimos en individualidades. Que no podemos aislarnos de los demás porque constituye nuestra muerte mientras nos deshumanizamos cada vez más. La tarea de la educación es la de conducir al ser humano por un universo de conocimientos. De hecho, el término educare, proveniente del latín “educo”, “educis”, “educere”, significa esto: conducir, manejar. Pero, no como se hace con instrumentos mecánicos, sino manejar, conducir a estos educandos hacia una cultura de paz, en la que sean capaces de afrontar los retos de una sociedad cambiante. En la que hagan la diferencia. Igualmente, el término escuela proviene del griego “sjola” que significa “tiempo de ocio”. Era el tiempo dedicado al pensar.


____________
[1] Charla dictada en la Marcha por la Paz de la Comunidad MACÚN. Bayamón, Puerto Rico.


[2] RADCLIFFE, Timothy. El Parque Jurásico y la Última Cena. en "The Tablet Open Day", Londres, junio, 1994. http://op.org/international/espanol/Documentos/Maestros_orden/Radcliffe/parque_jurasico.htm
[3] Íbidem.